Desde mi ventana, la vida sigue, la rutina, mi rutina, me persigue un poco más recuperado, mi mujer me acompaña, llena de dudas e incertidumbres, llena de preguntas sin respuestas, pero, no es malo, dejar a veces, más preguntas que respuestas, muchas preguntas se irán contestando solas sin necesidad de buscarles respuesta. Después de un pequeño alto en el camino a principios de semana, la solidaridad en forma de sangre ayudó en mi recuperación, seguimos haciendo camino, siempre hacia delante.
Desde mi ventana, no hace falta ser un superhéroe para salvar una vida, lo que para cualquier persona es solo un momento, para otros puede suponer salvarles la vida, a veces nos cuesta tener conciencia de solidaridad, de servicio a los demás, de dar a cambio de nada, de que el acto de dar o donar debe ser un acto cotidiano y habitual de nuestras vidas y no algo excepcional buscando estar bien con uno mismo, debe ser un gesto de civismo y responsabilidad hacia el conjunto de la sociedad, es muy simple y fácil dar vida en vida.
Desde mi ventana, una visita especial, esencial, deseada y agradecida, recuerdos del ayer, de la época de universidad, de amigos especiales que fueron, son y serán, a pesar de la distancia y el distanciamiento, a pesar de las visicitudes y cotidianeidades de cada uno, no hay barreras para la amistad verdadera que todo lo puede, que todo lo vence y supera, una visita muy especial, una mirada de complicidad, de saber por lo que se está pasando, por una experiencia similar vivida y viviéndose, recuerdos del ayer, deseos del presente y de futuro que la distancia no vuelva a alejar.Gracias Ángel.
Desde mi ventana, mañana es Sábado, vamos hacia delante, otro día duro, otro día más. ANIMO
AMISTAD A LO LARGO
Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
Mirad,:somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
--esas que ya no dicen cosas--,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
http://youtu.be/XBuYmneAQ28