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sábado, 28 de febrero de 2015

POR LA VIA APIA

Desde mi ventana, de nuevo otra etapa por cubrir, otro episodio por pasar, por sufrir, por superar, esta vez muchos días en casa para recuperar, para disfrutar y vivir en familia y amigos, 17 días en los que por fin a uno le ha salido la cara de lo que está afrontando, la típica cara de paciente con cáncer que a todos se nos pone y en todos es igual. La llamada "cara de luna llena" secuela de los corticoides, la piel blanca con tez amarillenta, la cabeza rapada que siempre añoré para afrontar mi calvicie ahora se convierte en realidad, una realidad pasajera, una realidad que no ocultaré, no hay que esconderse, no hay que ocultar los estigmas de lo que nos pasa, somos lo que somos, somos como somos, orgullosos de nuestra lucha, confiados en el camino que estamos recorriendo, en el camino de nuestra vida, hacer de ella algo natural, sin complejos, compartir lo bueno y lo malo que pueda tener, de todo se aprende y a todos hay que decirle que intenten aprender de esto y sacar el mayor de los provechos de ello. Animo.  .
Estos días las miradas de la calle, de las visitas me escrutaban, algunas incapaces de reconocer a la anterior persona que tenían enfrente, de nuevo miradas de complicidad, de preguntas sin respuesta, de luces y sombras, miradas de compasión, miradas cabizbajas que no se atreven a buscar unos ojos que desde enfrente buscan dar imagen de verdad, de realidad, de soy así y quiero que para ti sea algo natural, dar mirada de animo, del  que afronta con entereza y fuerza la vida que se le abre paso de una forma mellada, de una forma distinta, de otra vida, de otros tiempos.

Curiosamente me encuentro con que las miradas más sinceras, más claras y limpias han sido las de mis hijos, han sido sin dudas, miradas de hijos a padres, de aceptación de una realidad semi desconocida para ellos pero una realidad, en definitiva, de somos así, es mi padre y ya está, sin preguntas, sin.titubeos.

Desde mi ventana, han pasado casi tres meses y el camino sigue, ya no es un camino liso cual asfalto si no más parecido a una calzada romana de superficie rocosa, irregular pero firme , capaz de soportar el paso de los días, años, siglos y permanecer impertérrita ante el paso del tiempo, ante el paso de personas que deciden hacer su camino, una calzada donde cada milliario representa una etapa, un alto en el camino en el que hay que detenerse, que hay que superar, recuerdos de los últimos km de la Maratón de Roma allá por el año 2008, últimos km de una carrera donde el liso asfalto dio paso en el km 33 a restos de la calzada romana, hasta la Vía del Foro Imperial y donde uno puede apreciar lo que significa para unas piernas fatigadas el cambio de superficie, el cambio de camino, como el camino de la vida, de mi vida ( allí hice mi mejor marca en una maratón). ANIMO

No hace demasiado tiempo que ocurrió aquella historia -
menos de lo que suele durar una vida,
y que poco es una vida, una vez terminada
y cuando ya se puede contar en unas frases
y solo deja en la memoria
cenizas que se desprenden a la menor sacudida
y vuelan a la menor ráfaga -
y sin embargo hoy sería imposible.

Javier Marías. "Así empieza lo malo"
Por gentileza de Quini ( Voy a por el amigo).

http://youtu.be/85cNRQo1m3A


5 comentarios:

  1. Es tu realidad pero... superable. Mucho que se puede si de principio se quiere. Querer no es poder. Pero sin querer no se puede. Mucho ánimo de una desconocida que te sigue, te espera, tnecesifa de ti, te .... Aquí estoy. Sigue, sigue, sigue... por tu sls hijos, por tu espkza, por ti, por mi, por...

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  2. Mucho animo Antonio, eres un auténtico campeón! curro y yo te mandamos un abrazo enorme. Desde Cáceres o Bilbao estamos contigo!
    Sandra

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  3. Mucha suerte para vosotros en vuestra nueva etapa, aquí dejáis a mucha gente que os seguirá apreciando y queriendo, os echaremos de menos, mucho ANIMO Y SUERTE EN VUESTRO NUEVO CAMINO

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  4. Todos los caminos ( sean del material que sean)....llevan a Roma, es decir....A LA VICTORIA.

    VAMOS ANTONIO

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