Desde mi ventana, 16 de Abril, amanece el día con una espesa niebla que poco a poco va levantando, las escasas lluvias de ayer contribuyen, a buen seguro, a ello, el invierno ha sido seco, la primavera va por el mismo camino, al igual que nuestro camino que sigue avanzando inexorablemente hacia su destino, un destino aún por descubrir, un tiempo que llegará y una vida que lo acompañará.
Desde mi ventana, estos días me he preguntado varias veces si vivimos para morir o morimos por vivir, algo lógico a simple vista, pero algo distinto a la vez, dos palabras contradictorias, tan unidas y ligadas la una a la otra, dos palabras, dos hechos que tenemos que comprender y abordar de forma independiente, darle a cada uno su tiempo, al primero llenarlo de contenido, recorrerlo con la mirada puesta en el presente, aceptando el día a día tal y como se nos aparezca con sus adversidades y sus alegrías, recorriendo su camino, al segundo, simplemente sabiendo que llegará, sin saber el momento exacto.sin esperarlo pero aceptando el final del camino y que lo importante ahora sí es el pasado, lo vivido, lo andado, el camino recorrido y como lo hemos vivido y llenado de contenido, de vida. En definitiva, dos hechos unidos pero separados a la vez, dependientes e independientes entre sí. Vivir para morir, morir por vivir.
Desde mi ventana, la niebla va levantando, el sol intenta abrirse paso poco a poco, como si quisiera iluminarnos nuestro día, este día.
16 Abril, otro ciclo más, otro ciclo menos, con un poco de retraso por complicaciones debidas a un par de virus y una neumonía, que han querido hacer el camino durante unos días conmigo y que afortunadamente ya van quedando atrás. Wilson me estaba echando de menos, desde ayer, ya engalanado con todo tipo de bolsas y botellas, me sigue acompañando, el también quiere su espacio, recorrer la parte de camino que le toca, lejos de ser una piedra constituye una parte muy importante en este presente, soporta el veneno que da la vida, lo proporciona con exactitud y rigor como si no quisiera que hiciese daño. Ya queda menos, pero sigue tocando el presente. ANIMO.
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo
FRANCISCO DE QUEVEDO
http://youtu.be/QfhEKpFiepM
Mucho animo Antonio. Un ciclo mas y un ciclo menos, todo sigue su buen curso así es que mucha fuerza y un beso enorme para continuar. Rosa.
ResponderEliminarÁnimo
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