Ahora, la ventana se cerro temporalmente, por delante se presentó "el muro", mi muro. Toda vida, todo camino, tiene el suyo, a veces es solo un momento, un instante, otras ocupa mas tiempo, mas recorrido, es un periodo donde cabeza y cuerpo se contradicen ante una situación que va llegando al limite, una lucha entre lo físico y lo mental, un momento lleno de dudas, de temores, de emociones y sentimientos contradictorios. Puede parecer fácil si pienso en las 21 ocasiones en las que supere el mítico muro de la maratón, ese momento en el que las piernas empiezan a no obedecer a la cabeza y ante ti surgen los deseos de abandono, de parar y tirar la toalla, ahora, aunque de distinta forma, mi cuerpo y mi cabeza no se ponen de acuerdo, el primero maltrecho y físicamente al limite va teniendo pocos recursos para continuar, la segunda, sabedora de que será el penúltimo gran asalto sigue empujando con fuerza. Como dice Pau Dones, con la cabeza a 100 y el cuerpo a 20, afrontamos un periodo largo del camino que ha costado procesar, entender, asumir y aceptar y es que después de 11 meses uno se puede permitir, no se si merecer, unos momentos de debilidad emocional, de desahogo, una parada, un alto en el camino, quizás para coger el impulso necesario que nos permita romper esta "penúltima" barrera que se nos presenta.
A Wilson ahora, le han crecido ruedas y me permite desplazar este maltrecho cuerpo, el me llevara los próximos días, semanas o meses quizás, ¿quién sabe?, es lo de menos, lo importante es seguir caminando, avanzando, en busca de alcanzar el objetivo final, de superar este muro, mi muro, mi Itaca, sabiendo que tras el , esperando, esta ese "millón de amigos" anhelado, suspirado, encontrado, tirando del carro, empujando, compartiendo su camino y el mío.
Con el cuerpo a 20 pero con la cabeza a 100. ANIMO.
Os dejo con el ultimo regalo de Pilar y con unas palabras de Silvio Rodríguez.
ITACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarÁnimo Antonio aquí seguimos esperándote.Un abrazo
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